viernes, 11 de marzo de 2011

Entrevista a Olegario Barrera


Entrevista realizada por José Alirio Peña, para el Blog Cine 100%
Venezolano (publicada el 28 de septiembre de 2008)

Alirio: -Gracias Sr, Olegario por haber aceptado esta entrevista.
Quiero comenzar por manifestarle mi admiración por su trabajo. Sobre todo Pequeña Revancha. Me trae buenos recuerdos del colegio, de mi infancia y es una referencia obligada del cine en nuestro país.
Le haré algunas preguntas con las que espero tocar aspectos trascendentales de su trabajo en el cine venezolano.
Usted señalaba en la Revista Encuadre Nº 36 de 1992 que cuando presentó el guión de Pequeña Revancha aquí en Venezuela “a nadie le gustó y… fue rechazado en dos oportunidades… posteriormente entre los premios que ganó la película cinco fueron de guión, lo que quiere decir que no era malo”
¿Consideras que el punto frágil del cine venezolano ha sido el guión? O piensas ¿existe una exagerada percepción negativa sobre este elemento?

Olegario: -Si, considero que la escasez de guiones sólidos, bien estructurados, coherentes y novedosos ha sido uno de nuestros problemas. No es que no los haya, pero han sido pocos. De todas maneras creo que cada vez son más las oportunidades que tenemos los cineastas de confrontar nuestros guiones con gente que puede darnos buenos consejos. Afortunadamente el CNAC, por ejemplo, se ha ocupado de facilitarnos talleres, encuentros y seminarios sobre guión. De manera que los interesados hemos podido suplir un poco la falta de experiencia.
No creo que se trate de una exagerada percepción negativa sobre el guión. Este es el soporte fundamental sobre el que se levanta un proyecto cinematográfico y si no es sólido, el proyecto corre muchos riesgos de terminar siendo una película perfectamente prescindible.
Últimamente las Comisiones de Estudio de Proyectos que tienen la responsabilidad de aprobar aquellos que consideran merecen ser apoyados para que se hagan realidad, han venido trabajando con unos parámetros donde el guión tiene un peso de un 40% entre todos los factores que se toman en cuenta. Los otros son la experiencia del Director y el equipo técnico, su formación, trayectoria, factibilidad del planteamiento económico, etc. En la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos (ANAC) estamos inclusive considerando la propuesta de subir ese porcentaje al 50%.

Alirio: – Operación Billete (1987) fue una película con suficiente publicidad en televisión y poco éxito en taquilla. No obstante, sigue siendo una obra cinematográfica que significó una propuesta diferente. Ver unos adultos mayores en una proeza heroica y arriesgada, enfrentándose contra una mafia organizada. He visto esta película un par de veces. Tiene elementos de comedia para reir. Y más allá de la comedia se expone un dilema ético: ¿cómo actuaríamos si tuviéramos a nuestro alcance una gran cantidad de dinero de procedencia ilegal? Allí se pondría en juego nuestros supuestos “sólidos valores”. Realmente, tendríamos que vivir esa situación. Ahora bien, ¿cuál era su intención con Operación Billete?

Olegario: -Hice “Operación billete” como un homenaje a mi padre –el protagonista se llamaba como él- y a los hombres de su generación para los cuales la honradez, la amistad y la palabra empeñada eran tesoros que se cuidaban con esmero y de los cuales se sentían orgullosos.
Creo que esos valores hay que seguir tratándolos. Hoy más que nunca vivimos en un país donde cada vez somos más los que vendemos nuestra moral y nuestra conciencia al mejor postor. Hemos desarrollado una enorme capacidad para “acomodarnos a las circunstancias” y escurrir el bulto; tratando de que la mierda, de la cual somos co-responsables, no nos salpique.
En cuanto a la taquilla… siempre será una incógnita. Cada cual debe hacer las películas que cree que debe hacer, aquellas que de una u otra manera lo reflejan como ser humano. La taquilla siempre será un salto al vacío que hay que estar dispuesto a darlo a pesar de que el paracaídas no se abra.
Cuando hago una película si me acompaña la preocupación de que no sea aburrida. Es lo mínimo que le pido a cualquier artista o comunicador, cualquiera que sea su forma de expresión.

Alirio: -Cuando realizaste la película Fin de Round Foncine aprobó un crédito de terminación. Los cubanos aportaron facilidades de producción. Con España hiciste un acuerdo de co-producción y en el caso de los franceses funcionó el propio subsidio, el aporte se consumió en Francia (post- producción, compra de material virgen, etc.). Y parte de estas ayudas las conseguiste gracias a los premios internacionales de Pequeña Revancha.
En el caso de Una Abuela Virgen, fue financiada por el CNAC y en coproducción con Alfredo Anzola, José Sousa y Adolfo López.
A su parecer ¿cuáles son las diferencias básicas del esquema de financiamiento y producción en la era de FONCINE y ahora en la era del CNAC?

Olegario: -¡Guauuu! ¿!Cómo estás tan enterado de todo eso!?.
Creo que el CNAC se ha preocupado por hacer posible que los cineastas tengan más oportunidades de conseguir financiamiento por diferentes vías, que complementen los recursos que ese organismo pueda disponer para cualquier producción. De hecho, cada vez son más las películas que además del CNAC, consiguen apoyo de Ibermedia, co-productores de otros países, subsidios y ayudas, etc.
Ahora, por ejemplo, es posible recibir ayuda para desarrollar un guión. Y si ese guión luego es considerado como digno de apoyo para que se haga una realidad, te pueden dar recursos para que termines de “armar” tu proyecto desde el punto de vista financiero.
Como todo, el esquema del CNAC es factible de ser mejorado. A veces se han cometido injusticias, pero los gremios cinematográficos estamos siempre atentos a que la escogencia de los proyectos sea lo más democrática posible. De hecho, últimamente, cuando un proyecto es considerado por la Comisión respectiva como merecedor del apoyo del CNAC, pero tiene algunas debilidades en su guión, factibilidad económica o cualquier otra cosa, se le ha dado oportunidad al cineasta para que lo defienda con miras a darle luz verde para que pueda hacerse realidad.

Alirio: – En el caso de Una Abuela Virgen y Pequeña Revancha sus guiones son producto de adaptaciones de obras literarias. ¿Qué es lo más difícil de llevar al cine de las obras literarias? ¿Cuáles de las obras literarias venezolanas que no se hayan llevado al cine, consideras podrían representar un reto interesante?

Olegario: -Lo más difícil es saber distinguir los puntos fuertes y débiles de cada género y tener presente que el cuento, la novela u obra de teatro que estemos adaptando es sólo un punto de partida. Si un libro te atrapa, puedes dedicarle horas y a veces días a su lectura. Puedes leer con deleite la descripción de un árbol o un estado de ánimo que ocupa una página entera. Paradójicamente en el cine, donde cuentas con muchos más recursos para atrapar la atención del espectador, esto no estará dispuesto a prestarte atención más de dos horas y media en el mejor de los casos. Mejor noventa minutos si no queremos arriesgarnos.
Es importante además contar con la confianza del autor original y que tenga la amplitud necesaria para entender que a menudo puede pasar que estemos utilizando su obra para un discurso muy personal, que puede coincidir mucho o poco con el de él. En esto he tenido muchísima suerte. Antonio Skármeta primero y Rodolfo Santana luego, fueron conmigo de una generosidad extraordinaria. Por esta misma razón es que la adaptación de una obra literaria que nos guste para el cine es un reto interesantísimo.
Obras literarias venezolanas interesantes para llevar al cine hay muchísimas, pero no me atrevo a hacer una lista ahora porque seguramente la memoria me jugaría una mala pasada y dejaría por fuera algunas fundamentales a pesar de que soy un lector compulsivo.
Personalmente ahora acabo de terminar dos guiones basados en ideas mías pero tengo en mente una novela venezolana –no puedo decir el nombre aún-, que me tiene entusiasmadísimo y que creo que es el reto más grande que, a nivel de adaptación, me ha tocado enfrentar.

Alirio: -Volviendo a Una Abuela Virgen. En realidad tuvo aceptación por parte del público venezolano. Una historia diferente pero que llama a la reflexión entre la Vida y la Muerte, sobre un Dios Bueno o un Dios al que Tememos, todo en un contexto entretenido, jocoso, recreado por un elenco de actores con experiencia, o no, en la pantalla grande. ¿Qué hace Olegario para hacer de una actriz novel en el cine como Marlene de Andrade, y además etiquetada como “otra de las misses que hacen telenovelas”, una mujer con mayores matices y un trabajo más aceptable que el de la pantalla chica?

Olegario: -Ni yo ni ningún director puede sacarle a un actor o actriz lo que no tiene. Si debemos desarrollar cierta habilidad u “ojo” para descubrir cuando algún actor tiene más posibilidades y talento que el que le ha tocado demostrar. Por otro lado trato de adaptarme a los actores y descubrir qué es lo que cada uno necesita de mí, cómo puedo ayudarlos mejor. Si logro que me tengan confianza, la búsqueda entre ambos del personaje y el rodaje mismo puede ser una cosa maravillosa. Cuando confío en un actor apuesto todo por él y generalmente terminan sorprendiéndome favorablemente.
La disposición y actitud de Marlene en el proceso de hacer la película fue extraordinaria y eso facilitó mucho el camino para que ella lograra lo que vemos en pantalla.

Alirio: -¿Cómo ve Olegario Barrera a la nueva generación de cineastas venezolanos? ¿Cómo calificarías el cine venezolano actual?

Olegario: -Nunca me ha gustado calificar a nada ni a nadie. Las pocas veces que me ha tocado hacerlo por obligación he sido muy infeliz. Sería masoquista repetir la experiencia.
Si puedo decir que hay gente joven bien preparada y con propuestas interesantes y que la variedad temática es cada vez mayor.

Alirio: -¿Que nuevos proyectos tiene Olegario en el cine venezolano?
Olegario: -Acabo de terminar el guión de un largometraje cuyo título es “El Manzano Azul” y el primer borrador de otro cuyo título es por ahora “Culpables habituales”. Ambos parten de ideas que desde hace tiempo no me abandonaban. Estoy también ansioso por comenzar a trabajar sobre la novela que te mencioné antes. Hay otra adaptación de una obra de teatro que está terminando de escribir el autor y yo meto la mano de vez en cuando. Finalmente estoy en plena etapa de investigación para un largometraje documental sobre una experiencia de solidaridad comunitaria que se está dando desde hace años en el Estado Trujillo y que me parece extraordinaria.

jueves, 10 de marzo de 2011

Pequeña Revancha - Olegario Barrera (1985)


Pequeña revancha (Venezuela - 1985)

Olegario Barrera

Miercoles 16 de marzo de 2011

Hora: 6:00 pm

Sala: Margot Benacerraft (UNEARTE)



Drama político dirigido por Olegario Barrera en 1985, basado en el cuento La Composición de Antonio Skarmeta. La película cuenta la historia de Pedro, un muchacho curioso de doce años de un ficticio pueblo latinoamericano. La curiosidad de Pedro incomoda a muchos ya que hace muchas preguntas y esto, bajo el régimen dictatorial en que viven, puede ser peligroso. Desde su perspectiva infantil, Pedro no entiende por que se llevan a gente presa como al papá de su amigo Daniel o por qué unos militares llegan a la escuela y ordenan una composición contando Lo que hace mi familia por las noches.

A pesar de que el gobierno esta obviamente eliminando la resistencia política, Pedro se mantiene al borde de lo que sucede hasta que su perro Rocky muere accidentalmente al ser atropellado por un tanque. Afectado por la muerte de su perro, Pedro toma partido llevando a cabo la revancha de la habla el título del film.

Este film fue recibido con fuertes aplausos por la crítica, y recibió varios premios internacionales. Sin embargo, la falta de presupuesto y poca atención a los detalles son obvios a todo lo largo del film.

martes, 8 de marzo de 2011

LA CONDICIÓN HUMANA (ENTREVISTA A ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU)

cine-ojo 19-03-2007 GTM 1 @ 11:54
por Manuel Zayas (© El autor.)
Publicado en el Periódico del Festival de La Habana y en Clubcultura.com

Con 37 años y una opera prima llamada Amores perros, el director mexicano Alejandro González Iñárritu se estrena en el cine con fuerza y solidez pasmosa.
"Me gustan las relaciones humanas -apunta-, las emociones, la complejidad, retratar lo vulnerable que somos y los cambios de puntos de vistas. Donde más me siento a gusto es teniendo a dos actores en una situación difícil".
En exclusiva y entrevistado en La Habana durante el XXII Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, en diciembre de 2000, Iñárritu reveló que el éxito no deja de ser un camino incómodo. Su cinta,que fue nominada a los Golden Globe en la categoría de mejor filme extranjero, fue desplazada por la del consagrado realizador de origen taiwanés Ang Lee, Crouching Tiger, Hidden Dragon. Alabada en Cannes, Cuba y Estados Unidos, Amores perros ha despertado elogios en críticos y público.
¿Cómo comenzó en el cine?
Soy autodidacta. No creo que el cine esté en la universidad o los libros, sino en la vida misma. Hay que atraparlo a mordidas. Me acerqué a él gracias a la radio y la publicidad, también con un mediometraje que hice para Detrás del dinero, una serie de televisión. Viví muchos días al año dirigiendo para mí pequeños bocetos o sketchs que escribía y eso dio la posibilidad de poder enfrentarme a la herramienta, a la técnica para poder entenderlo.
Amores perros significó saber que puedo contar una historia, creo. Es una película que fue muy importante desde su inicio, no solamente para mí, sino para todos los que nos involucramos, actores, técnicos y el escritor Guillermo Arreaga. Era como la pérdida de la virginidad, un momento muy importante donde se entrega mucho más que un trabajo sino una parte de uno mismo. El cine es una extensión del ser humano, y eso es Amores perros.
Los cineastas quisieran comenzar haciendo una película como la suya. ¿Le fue difícil?
Nunca me planteé si iba a ser exitosa. Era una necesidad de sobrevivencia. Con ella estoy en una encrucijada, pues la segunda se me hará más difícil. Pienso que con un gran fracaso es más duro levantarse. Pero el éxito no deja de ser un camino incómodo. Prefiero ser como una joven promesa que un viejo consagrado. La mayoría de los directores quieren que su primera obra sea vista por mucha gente. El fracaso es mejor siempre que lo lleves con dignidad. Cuando alguien lo toma de forma positiva engendra grandes proyectos y ambiciones. Desde el punto de vista práctico te deja soledad y el tiempo y espacio para estar contigo y poder replantearte una serie de cosas, y su porqué.
Hay en su opera prima una búsqueda de otra manera de decir no tradicional. Algunos ya vaticinan con su obra una ruptura en la manera de hacer cine.
Hay una forma de ser, más que una búsqueda. Me encuentro ahí. Hice eso siempre en mis trabajos de radio y publicidad. No fue una decisión estética. Es parte de mi personalidad, de lo que me ha tocado vivir.
La crítica ha llegado a comparar a Amores perros con Pulp fiction, incluso subraya que González Iñárritu deja atrás a Tarantino.
A los críticos les encanta comparar para poder entender en qué terreno están caminando. Si bien la estructura es similar a Pulp fiction -cosa que no fue inventada con ese filme pues se halla en Rashomon y en la literatura en Faulkner, Borges o García Márquez o en el propio Callejón de los milagros- obedeció a una esencia de la historia. La contábamos así o no se podía hacer. Sin embargo, la esencia de la película está muy lejos de la de Tarantino. No sé si es mejor o peor, eso no me toca decirlo a mí. Me parece que en Pulp fiction hay una exploración de la violencia como producto de entretenimiento, lo cual a mí no me hacer reír porque la vivo en mi ciudad y sé lo dolorosa que es. Exploro la violencia a partir del dolor humano y la dimensión que genera eso. Esa es la abismal diferencia entre las dos películas.
La vida es una gran carrera de pérdidas. Pierdes la niñez, tus padres, el pelo, la inocencia y, al final, la vida. En mi filme se ve a un Octavio que descubre su sexualidad y pierde su pureza, a la novia, el perro, amigo y hermano; la modelo la pierna; el otro a su familia. Trata sobre amor-muerte-redención, sobre la dolorosa experiencia de aprender a amar a alguien y a uno mismo. Está además la relación del padre que no existe, abandona y regresa, la violencia familiar, la falta de fraternidad, Caín y Abel en las tres historias. Es compleja. Me cuesta trabajo describirla. Contiene demasiados ingredientes.
Amores perros es una pequeña biopsia de la dolorosa condición humana, de la compleja experiencia de estar vivos. A nivel personal retrata un pedazo de este mosaico que es Ciudad de México. Es una película que está a carne viva. Es una realidad no exaltada, es la realidad de todas formas. A todos nos pega, es un escopetazo del que salen miles de municiones y, por más que quieras apartarte, te pega.

¿Qué piensa de la violencia?
Es parte de nuestra naturaleza, lamentablemente. Lleva mucho dolor, para quien la genera o la recibe, también confusión. Ese estar en contra de nuestra naturaleza forma parte de nosotros.

¿Busca algo especial con las historias?
Poder conmover, o mejor, conmocionar. Me gusta unir imágenes que no tienen nada que ver por yuxtaposición, crear una alquimia de situaciones de crisis o alivio. El cine finalmente es una terapia colectiva, donde todo el mundo se encuentra, unos lloran, otros ríen, otros se encierran en sí mismos, se enojan. Cumple una función casi sicológica. Me encanta desembocar o desatar cientos de emociones.

El cine latinoamericano ha pecado muchas veces de ser muy local e ideológico a ultranza. Sin embargo, su película rompe con ese discurso, logra trascender como una obra universal, su historia puede ocurrir en cualquier parte del mundo. ¿Cree que haya modo de superar esa crisis que se da en cierta filmografía de la región?
Cada cineasta es distinto. Creo que quizá lo que hace falta es un poco más de rigor y menos autocomplaciencia de directores, productores y público. Es muy importante subordinar todo a la historia y los personajes. Solamente perdiéndose en ellos es cuando uno se gana a sí mismo y la obra tiene luz propia. Queriéndola ganar por alguna ideología, mensaje, posición política o personal se afecta la historia y pierdes todo.

¿Piensa ya en otra película?
Estoy trabajando en dos proyectos, uno es con Guillermo Arriaga y se llama 21 gramos. Soy bastante neurótico, quién sabe cuando voy a acabar. Recibo ofertas de diversas partes del mundo, pero realmente no me ha apatecido tomar ninguna. Quiero enfrentar las cosas con calma, con la energía física y mental que se necesita para emprender proyectos de esa naturaleza.
¿Prefiere seguir tocando el drama humano?
No huyo de eso. Lo disfruto. Es parte del espíritu.

BABEL - Alejandro González Iñárritu (2006)

BABEL
Alejandro González Iñárritu - 2006
Miércoles 9 de Marzo de 2011
Hora: 6:00 pm
Sala: Margot Benacerrfat (UNEARTE)
Un incidente trágico en el que se ve involucrada una pareja estadounidense en Marruecos desencadena una serie de acontecimientos que afectan a cuatro familias en diferentes países. Unidos por las circunstancias, separados por continentes, cultura e idioma, cada personaje descubre que la familia es lo único que ofrece consuelo.

En las lejanas arenas del desierto de Marruecos suena un disparo que desencadena una serie de acontecimientos fortuitos que servirá para conectar a una pareja estadounidense en su desesperada lucha por sobrevivir, con los dos chicos marroquíes responsables involuntarios del accidente, una niñera que cruza la frontera de México ilegalmente con dos niños estadounidenses y una adolescente japonesa sorda y rebelde sobre cuyo padre pesa una orden de busca y captura. A pesar de las enormes distancias y de las culturas tan antagónicas que los separan, estos cuatro grupos de personas comparten un destino de aislamiento y dolor.

Solo bastarán unos pocos días para que se encuentren totalmente perdidos, perdidos en el desierto, perdidos para el mundo, perdidos para sí mismos, mientras avanzan hacia el borde del abismo de la confusión y el miedo al tiempo que se hunden en las profundidades de las relaciones y del amor.