viernes, 4 de febrero de 2011

Viaje a la Luna, de Georges Méliès (1902)


Le Voyage dans la Lune (titulada Viaje a la luna en español) es una película francesa de 1902, en blanco y negro, muda y de ciencia ficción dirigida por Georges Méliès y escrita en compañía de su hermano mayor Gaston Méliès. Está basada en dos grandes novelas literarias, que son: De la Tierra a la Luna, de Julio Verne y The First Men in the Moon, de Herbert George Wells. La película dura 14minutos con 12 segundos a una velocidad de 16 fotogramas por segundo, y algo más de ocho, proyectada a 25 f/s.

Le Voyage dans la Lune es una película muy popular actualmente y la crítica de cine la reconoce como la más importante de las creaciones cinematográficas de Georges Méliès. Además es, en cierto modo, el primer film de ciencia ficción de la historia del cine. La imagen de la cara de la luna recibiendo el impacto de un cohete espacial disparado por una bala de cañón, es uno de los planos más conocidos de la historia del cine.

Méliès intentó distribuir comercialmente el filme en Estados Unidos, pero técnicos que trabajaban para Thomas Edison lograron hacer copias del film y las distribuyeron por todo el país. A pesar de que fue un éxito en ese país, Méliès nunca recibió dinero por su explotación.

"La hora de los hornos", el peronismo y la imágen del Che


Por Mariano Mestman



Cuando "La hora de los hornos" (Solanas y Getino) se estrenó en las salas de Buenos Aires, a fines de 1973, los anuncios periodísticos hablaban de "la película argentina más premiada y vista en el mundo". Consagrada primero en la IV Muestra Internacional del Nuevo Cine de Pésaro (Italia), en junio de 1968, y a partir de allí en diversos festivales internacionales, había alcanzado una significativa difusión clandestina o semiclandestina, según el período, a partir de la segunda mitad de 1968 en la Argentina. En 1973, con la apertura política -luego de 6 años de dictadura militar y de 18 años de proscripción electoral del movimiento político mayoritario, el peronismo-, llegaría al circuito de salas con la categoría de film de "interés especial". "La hora..." constaba de tres partes, con una duración total de más de 4 horas. Pero en 1973 sólo se estrenó la primera, ("Neocolonialismo y violencia"), la más conocida y con una estructura formal "más adecuada" para el circuito comercial.

Las críticas periodísticas de ese año en muchos casos retomaron juicios ya señalados por la crítica local o la internacional en los años previos. En general se rescataba su valor documental, el trabajo de montaje, así como cierta audacia de lenguaje en la combinación de variados recursos, y se cuestionaba el esquematismo y maniqueismo de partes del film. Según fuera el crítico, la opción política del grupo recibía mayor aceptación o rechazo.

Uno de los hechos más cuestionados fue la ya famosa modificación del final de la primera parte: los últimos cuatro minutos que en la versión original de 1968 estaban ocupados por la imagen fija del rostro del Che Guevara (la del Che muerto, el Che-Cristo), en la versión del 73 eran reemplazados por imágenes documentales de sucesos significativos, movilizaciones y personajes protagonistas de la política argentina y latinoamericana en los años que separan ambas versiones. En la última, la imagen del Che se mantenía, aunque ya no oficiaba a modo de opción final, ocupaba mucho menos tiempo y de algún modo aparecía diluida entre otras: junto a imágenes de discursos de Juan Domingo Perón y Evita, o la fotografía de Perón con su segunda mujer -luego presidenta- Isabel Martínez, encontramos imágenes del Cordobazo -aquellas presentes en casi todo el cine político contestario de esos años, las del pueblo apedreando a la policía montada que retrocede-, la masacre de Trelew, la movilización popular cuando la asunción de Héctor J. Cámpora, líderes regionales como Castro, Torres, Allende y Torrijos, movilizaciones en América Latina y el Tercer Mundo, y su represión.

Además del rechazo de este cambio por otras tendencias del cine político, desde un sector de la crítica cinematográfica un cuestionamiento persistente fue el del crítico rioplatense Homero Alsina Thevenet. Aún cuando elogiaba por lo inédito el relevamiento de las condiciones de vida en América Latina que aportaba el film y rescataba "... la habilidad con que (los realizadores) compaginan sus kilométros de imágenes y sus volúmenes de conceptos, con algunos aciertos de ritmo y de sonido que han impresionado debidamente a la crítica europea", cuestionaba con cierta ironía las afirmaciones y especulaciones más asociadas a la doctrina peronista, cierta "simpleza tan efectista" en la denuncia de la penetración económica y cultural, y, fundamentalmente, la ya referida modificación del final, asociándola al abandono de las ideas revolucionarias por el alineamiento bajo la verticalidad del peronismo en el gobierno.

Por su parte, los realizadores justificaron la modificación señalando que se trataba de un acortamiento de la imagen y no una supresión, así como que resultaba necesaria una adaptación a la nueva coyuntura histórica en la que la opción guerrillera sintetizada en la imagen del Che perdía sentido en el marco de la necesidad de una política institucional con el peronismo en el gobierno. Asimismo se insistía en que por el tiempo transcurrido resultaba necesario incorporar referencias a las principales luchas nacionales y regionales ocurridas entre ambas versiones del film.

Es importante recordar que en su propuesta original el grupo Cine Liberación concebía el film como una obra "abierta e inconclusa". En tanto Film-Acto, "La hora..." buscaba desencadenar un Acto político en torno a su exhibición clandestina, e incluso la segunda parte del film estaba formalmente estructurada en ese sentido (desde la pantalla se convocaba al debate y la acción). Recuérdese aquella frase tomada de Frantz Fanon, presente en los comienzos de la segunda parte y colocada en un cartel cerca de la pantalla en muchas exhibiciones: "Todo espectador es un cobarde o traidor". El lugar central que asumía en la propuesta del cine militante la instrumentalización del film en la acción política a través de las proyecciones con organizaciones populares, contemplaba las modificaciones al propio film. En nuestra opinión, la modificación de 1973 lejos de constituir un hecho excepcional o un cambio radical en la evolución político-cinematográfica de Cine Liberación -según parece indicar cierta lectura de la misma-, es coherente con el camino recorrido por el grupo en los agitados cinco años que separan ambas versiones de la obra.



DE TEXTOS Y CONTEXTOS: 1968-1973.

La figura del Che había funcionado en Argentina a lo largo de la década del sesenta, asociada a la Revolución Cubana, como una suerte de horizonte unificador en lo político para diversas fracciones intelectuales de izquierda. Tras su asesinato en Bolivia en octubre de 1967, su imagen encontraría inmediatamente un lugar destacado en producciones culturales. Entre los artistas plásticos, por ejemplo, se sucedieron una serie de obras y acciones. A fines de noviembre de ese mismo año, bajo el genérico nombre "Homenaje a Latinoamérica", se convocó una muestra colectiva en homenaje a "un hombre que representa a nuestra América" -en alusión al Che- en la que cada artista presentó su trabajo en un bastidor de 1 m. x 1 m. sobre la silueta del rostro del Che trabajada con técnica libre. A poco de inaugurada en el local de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP), en pleno centro de Buenos Aires, la muestra fue clausurada por la policía. En la misma línea, en octubre de 1968, a un año de la muerte, la SAAP organizó otra muestra colectiva. A partir de una misma figura del Che, de cuerpo entero, cada artista la trabajó a su manera para conformar un panel continuado que cubría todo el ambiente. Esa figura se repetía enlazada con sus brazos a una multitud presentada a través de los contornos de figuras humanas. Al día siguiente a la inauguración, el local fue cerrado.

Además de estas colectivas, así como la imagen del Che sería incorporada por el máximo exponente del arte político de los años sesenta, Ricardo Carpani, a su gráfica política, en esos años su figura se constituyó también en un referente para un sector de la vanguardia plástica en el marco de la búsqueda de una nueva estética donde confluyeran el arte y la política. Esto se expresa, a mediados de 1968, en el manifiesto leído por plásticos de vanguardia de la ciudad de Rosario al interrumpir una conferencia de Jorge Romero Brest, director del Centro de Artes Visuales del principal motor institucional de la experimentación durante la década, el Instituto Di Tella: "...declaramos que la vida del Che Guevara y la acción de los estudiantes franceses son obras de arte mayores que la mayoría de las paparruchadas colgadas en los miles de museos del mundo (...) Mueran todas las instituciones, viva el arte de la Revolución". También con motivo del primer aniversario, un grupo de plásticos de vanguardia organizó una acción particular: intentaron, sin suerte, teñir las aguas de las fuentes de las principales plazas porteñas de color rojo, en alusión a la sangre derramada del líder guerrillero.


Si tomamos estos ejemplos del campo de las artes plásticas es porque Cine Liberación incorpora ya en "La hora..." imágenes previas de la gráfica política de Ricardo Carpani, y comparte hacia fines de 1968 algunas instancias comunes con él y con los plásticos de vanguardia referidos . Incluso, en particular a través de Octavio Getino, confluiría con algunos de estos últimos a comienzos de 1969 en la realización de una experiencia original conocida como "Sobre,la cultura de la liberación" . Si esta "anti-revista" planteaba una ruptura con el formato tradicional, también lo hacía en uno de sus materiales: un cartel con la imagen del Che (la más difundida de Alberto Korda) y la consigna "un guerrillero no muere para que se lo cuelgue en la pared". Se trataba de un "antiafiche" elaborado por el plástico Roberto Jacoby que así cuestionaba tempranamente la utilización masiva de esa imagen.

Estas breves referencias a la presencia de la figura del Che en la producción cultural de esos años, dan cuenta de su lugar, y el de su imagen, en el momento de aparición de la primera versión de "La hora...". En 1968 esa imagen todavía funciona como unificadora para diversos sectores, en un clima de oposición frentista a la dictadura del general Onganía. Esa oposición fue expresada y promovida, en gran medida, por la CGT de los Argentinos (CGTA) que -surgida en abril de ese año a partir de una nueva división del sindicalismo peronista y dirigida por sus sectores combativos- se convirtió en un referente para núcleos intelectuales, profesionales y culturales que buscaban integrar su actividad específica con la intervención política.

Considerando que el espacio de oposición generado en torno a la CGTA expresaba lazos de solidaridad que venían constituyéndose previamente y que incluyeron vías de comunicación entre peronismo y guevarismo como las intentadas por el dirigente de la Resistencia Peronista, John William Cooke; se comprende el significativo espacio que podía ocupar la imagen del Che respecto de los sectores combativos del peronismo. Pero también, respecto del lugar en que en ese momento buscaba ubicarse Perón. Es decir, a mediados de los sesenta, enfrentado al poderoso dirigente sindical peronista Augusto T. Vandor que buscaba alcanzar un vuelo propio, el líder en el exilio intentaba estrechar lazos con los sectores duros o combativos de su movimiento. Si en 1966, frente al golpe militar de Onganía, había promovido "desensillar hasta que aclare", poco después apoyaría -por lo menos en su primer año- a la CGTA, enfrentada por igual a las burocracias sindicales y al régimen militar. Asimismo, a pocos días de la muerte del Che, en una carta al Movimiento, Perón lo caracterizaba como "...la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica", y lo reivindicaba desde la historia del peronismo: "El Peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto `Che' Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica".

En ese marco, en su versión original, el extenso fragmento final de "La hora..." con la imagen del Che funcionaba en la propuesta de Cine Liberación como "opción"; articulando la primera parte del film, destinada a denunciar la situación de dependencia nacional y regional, y la segunda parte, la crónica del desarrollo de lo que consideraban el movimiento de liberación en la Argentina: el peronismo, en el gobierno (1946-1955) y en la Resistencia (desde 1955). De ahí que si la primera parte estaba dedicada "al Che Guevara y a todos los patriotas que cayeron en la lucha por la liberación iberoamericana", la segunda lo estaba al "proletariado peronista".

Ahora bien, a comienzos de los años setenta, Cine Liberación asumiría una vinculación cada vez más estrecha con Perón y el Movimiento . Esto se consolida entre 1971 y 1972 con la realización de los largometrajes documentales "Perón, la revolución justicialista" y "Actualización política y doctrinaria para la toma del poder", surgidos a partir de una serie de materiales documentales y filmaciones a Perón en su residencia de Puerta de Hierro (Madrid) . Financiados por empresarios del Movimiento Nacional Justicialista, Cine Liberación consideraba estos materiales como "... el punto más alto de su integración como cineastas revolucionarios a la experiencia histórica del pueblo" y planteó su utilización por el conjunto del Movimiento y no por un sector en particular.

Esta inscripción militante de Cine Liberación en el Movimiento Peronista y la consecuente asunción del liderazgo de Perón, incluyó en 1972 una explicitación de la posibilidad de pasar de la exhibición clandestina a la lucha por la exhibición en el circuito de salas comerciales, ante la alternativa de una apertura política con elecciones libres que derivasen en el triunfo y el retorno del líder exiliado al gobierno. Esto es lo que sostenía Octavio Getino desde una nota editorial del único número de la revista Cine y Liberación, aparecida en ese año. Aún con recaudos (piénsese en los condicionamientos del entonces presidente, general Lanusse, a la institucionalización), Getino hablaba de la apertura de una nueva etapa para los films políticos y de la posibilidad de ocupar espacios institucionales con la llegada de un nuevo gobierno popular; como ocurriría en 1973, cuando asumió la dirección del Ente de Calificación Cinematográfica.

Entonces, desde sus comienzos, y en particular con los largometrajes documentales de 1971-72, Cine Liberación mantuvo como principio de identidad política el liderazgo de Perón. Y en este sentido, el cambio del final de "La hora..." puede pensarse también como expresión del desplazamiento del lugar ocupado por el Che en la política pendular de aquel. Es decir, en la versión del 73, Cine Liberación no abandona al Che, sino que lo desplaza de ese lugar casi excluyente -en cuanto opción- que le había adjudicado en el clima del 68, a una expresión más de las luchas de los pueblos del Tercer Mundo -junto a Perón e Isabel, sí, pero también a los mártires populares de Trelew y el Cordobazo. En la coyuntura argentina de 1973, con el regreso de Perón, todo ello pasaba a funcionar, en la perspectiva de Cine Liberación, como símbolo de las luchas de una etapa anterior. En su tercer presidencia Perón encaraba la tarea de la "Reconstrucción Nacional", a lo sumo de la "Liberación", pero ya no del "Socialismo"; la imagen del Che debía ser reubicada. Si producto de su política pendular, Perón podía en 1967-1968 confundirse en un acercamiento al líder guerrillero recién asesinado, en 1973, en cambio, el péndulo se ubicaba en otro lugar: en el estrechamiento de la relación con el ala sindical y burocrática del Movimiento Peronista y la condena (luego, el ataque) a los sectores juveniles y combativos.

"LA HORA..." Y EL MOVIMIENTO DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO


Menos conocidos que esta modificación de "La hora..." de 1973, son cambios anteriores decididos a partir de algunos debates sucitados por el film a un año de su presentación en Pésaro 68. A esto nos referimos a continuación a partir de un documento inédito que encontramos hace unos años en la Cinemateca de Cuba en La Habana. Se trata de una nota o carta de fines de 1969, firmada por Pino (Solanas) y dirigida a Alfredo (Guevara), entonces director del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Las observaciones contenidas respecto de diversas partes del film, como veremos, aportan elementos para indagar en las tensiones, matices y diferencias presentes al interior del Movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano (MNCL) en un período (1968-1974) muchas veces analizado bajo un manto de uniformidad derivado de su característica más evidente, la politización directa del cine.

La nota se inicia señalando que las indicaciones expuestas completarían una conversación sostenida el día anterior, seguramente en el marco del II Festival de Cine y Encuentro de Realizadores de Viña del Mar (Chile) de 1969. Resulta necesario, en consecuencia, detenernos un momento en dicho evento.

Aunque el origen del nuevo cine latinoamericano se remonta a mediados de la década del cincuenta, suele considerarse el Festival de Viña del Mar de 1967 como hito fundacional de una suerte de Movimiento regional. Este evento, junto a la I Muestra del Cine Documental Latinoamericano de Mérida (Venezuela) de 1968 y el Festival de Viña del Mar de 1969, constituyeron las instancias iniciales de encuentro, comunicación y proyección del MNCL en la propia región, fortalecido por una rica e innovadora producción independiente, en general social o políticamente comprometida, proveniente de diversos países.

En la Muestra de Mérida, de setiembre del 68, "La hora..." tuvo su presentación pública en la región; se proyectó la primera parte, que recibió una calurosa acogida, y Solanas obtuvo uno de los tres premios del jurado (los otros fueron para el cubano Santiago Alvarez y el boliviano Jorge Sanjinés). La centralidad de la intervención política en las búsquedas del nuevo cine latinoamericano expresada ya en esta Muestra , fue ratificada y ampliada por el Festival de Viña del Mar de 1969. En términos similares a lo ocurrido en Pésaro 68, en Viña 69 se eliminaron los premios en todas las categorías, buscando suprimir así el caracter competitivo, y se propuso un funcionamiento en Asamblea, con reuniones plenarias abiertas. El ánimo general agitativo y militante se expresó ya con que la Presidencia Honoraria del Encuentro de Cineastas paralelo al Festival fuera otorgada, por aclamación general, a Ernesto Che Guevara. Asimismo, la cuestión del "cine como arma revolucionaria" ocupó el centro de los debates .

Diversas notas periodísticas y testimonios insisten en el carácter a la vez fraternal y polémico del evento; y desde el comienzo se verificó un conflicto que involucró al film argentino y sus realizadores.

En una crónica de la segunda reunión plenaria de cineastas, el diario La Unión de Chile (29-10-69) registraba una polémica que, afirmaba, estuvo a punto de quebrarla. En medio de la discusión del tema central, "Imperialismo y Cultura", el cineasta Raúl Ruiz -en nombre de la delegación chilena- manifestó su disconformidad con el tono "declamatorio, vago e impreciso, casi parlamentario" con que se estaba dando la discusión. Su ataque se centró en la exposición que minutos antes había realizado Fernando Pino Solanas, a quien acusó de haberse limitado a "contar de nuevo su película", exhibida íntegra el día anterior. Ruiz lamentó el hecho de que el Che Guevara hubiera sido aclamado presidente honorario del Encuentro, por considerarlo una falta de respeto hacia su figura; y dijo: "En vez de estar repitiendo lugares comunes sobre las relaciones entre imperialismo y cultura, que todos conocemos y contra las que todos estamos, la delegación chilena prefiere retirarse a una sala contigua a discutir problemas mucho más urgentes, como los de producción, distribución y exhibición".

Según esta crónica, la intervención de Ruiz se correspondió con una intervención posterior en el mismo sentido del crítico de la revista chilena Ercilla, Hans Erhmann. Pero si hasta aquí el cuestionamiento podía referirse a cuáles eran los problemas principales a abordar, la intervención posterior de un miembro del Comité Organizador, aun cuando a título personal, llevó el cuestionamiento al propio caracter político que asumía el Encuentro de Cineastas: sostuvo que lamentaba que éste "degenerase en una Asamblea de activistas políticos". En este punto, en lo que hasta allí aparecía como una polémica con la intervención de Solanas, el máximo representante de la delegación cubana, Alfredo Guevara, tomó la palabra; reafirmó que efectivamente los cubanos presentes eran activistas políticos y sostuvo que no aceptaba ese tipo de imputaciones que menospreciaban a la delegación cubana. En el mismo sentido se expresó Santiago Alvarez, presidente del encuentro.

Considerando el destacado lugar ocupado por Cuba en el naciente MNCL y, en particular, en Viña 69 -por la referencia general de su Revolución y por los logros alcanzados en su cinematografía especialmente en esa coyuntura-, sin duda los cineastas argentinos se habrán sentido directa o indirectamente respaldados por las posiciones asumidas por los representantes cubanos en el debate. Sin embargo, aun existiendo perspectivas compartidas entre ambos, la opción peronista de "La hora..." -con sus implicancias - tenía que significar una tensión no menor.

Esto último nos conduce directamente a las observaciones de la nota enviada por Solanas a Alfredo Guevara. En particular a unas primeras indicaciones sobre cortes en la segunda parte del film, que los realizadores consideraban debían hacerse a la versión original para su proyección pública en Cuba.
Ante la extensa duración total de la película (4hs.20min.) se aconsejaba dividir la exhibición en dos proyecciones separadas por "un buen entreacto": la primera parte, por un lado; la segunda y tercera juntas, por otro. Asimismo, para las proyecciones públicas, se indicaba la reducción de la segunda parte en alrededor de 15 o 20 minutos, "suprimiendo tres secuencias" : la referida a LOS SECTORES MEDIOS Y LA INTELECTUALIDAD, por considerar que "politicamente es incorrecta"; CRONICA 1955-1958 y EL EJERCITO 1962-1966, porque son "enumerativas, no agregan nada importante y también resultan esquemáticas(...)"; finalmente, un fragmento anterior a la crónica del período 1955-1958 señalada, en el que sobre el testimonio de un "muchacho" (el activista político-sindical Angel Taborda) se sobreimprime la voz off con una "generalización" que podía sucitar "confusiones".

En nuestra investigación, la separación de las partes, o incluso cortes al film, los encontramos también en la experiencia práctica de exhibición en algunos grupos encargados de las proyecciones clandestinas en Argentina hacia 1969-1971. En efecto, aunque no se trata exactamente de los mismos fragmentos, en esa experiencia pueden rastrearse cortes de secuencias en ciertos ámbitos de exhibición, y en más de un grupo una tendencia a la proyección de la primera parte en ambientes estudiantiles e intelectuales, y la segunda en ambientes obreros y populares.
Un aspecto significativo de la historia del grupo Cine Liberación desde su origen reside en que sus reflexiones -que exceden la más conocida teoría del Tercer Cine- derivan en gran medida de la experiencia práctica de proyección de sus films, al mismo tiempo que la retroalimentan. De la misma manera que esto es válido para el análisis de sus escritos entre 1968 y 1973 en relación con las exhibiciones clandestinas en la Argentina, podemos considerar que las indicaciones presentes en la nota de Solanas a Alfredo Guevara se relacionan estrechamente con la experiencia de exhibición del film (principalmente la internacional) y en particular con las discusiones sucitadas en torno a la cuestión peronista.

En el recorrido internacional durante el año y medio que separa el Festival de Pésaro 68 y el de Viña 69, "La hora..." había alcanzado amplia repercusión y cosechado varios comentarios en revistas especializadas. El clima europeo (e internacional) de Mayo 68, aunque no influye en la realización del film -ya que es anterior-, resultaba por demás propicio para una entusiasta recepción del mismo en los ambientes "festivaleros" . Tanto su contenido revolucionario, como su riqueza formal en la combinación de los más variados recursos, o la voluntad de fusión de vanguardia formal y vanguardia política, fueron elementos destacados (y en muchos casos aplaudidos) en diversos ámbitos donde se exhibió. Sin embargo, aunque la crítica a la izquierda tradicional podía ser bien recibida en esa coyuntura excepcional de expresión de las fuerzas de la nueva izquierda europea, la reivindicación de la figura de Perón y su gobierno, así como la postulación del Movimiento Peronista como (única) alternativa revolucionaria en la Argentina, encontró significativas resistencias y sucitó encarnadas polémicas en sectores de la izquierda -en particular los comunistas, aunque no exclusivamente- que identificaban la experiencia peronista argentina con los fascismos del viejo continente.

En este sentido, en las razones expuestas en la nota de Solanas para los cambios en los fragmentos comentados, se trasluce la presencia de esas resistencias encontradas por el film en diversos ámbitos. Al resumir los cortes, la nota sostenía que los fragmentos de los sectores medios y la intelectualidad, así como el de la voz off sobre el testimonio del activista debían cortarse "definitivamente". En cambio, sólo sugería cortar ("pueden eliminarse también") los de CRONICA 55-58 y EL EJERCITO 62-66. Estos últimos contenían gran parte del desarrollo -a través de testimonios, una voz off dominante y material documental de archivo- del período conocido como de la Resistencia Peronista, abierto tras el golpe cívico-militar que derrocó a Perón en 1955. Como vimos, para los cineastas, estas secuencias -"enumerativas" y que no agregaban "nada importante"- resultaban "esquemáticas", "porque están vistas solamente desde el movimiento de masas (el peronismo). Fue nuestra intención incluir una gran secuencia sobre la izquierda tradicional pero no pudo materializarse. La carencia de la misma en las crónicas que aconsejamos sacar, hace pasar el discurso por un sectarismo excluyente, que no ha sido nuestra intención."

E inmediatamente se aclaraba:

"Pero si este segundo film completo -partes dos y tres- sirve en tu casa para estudio o circulación interna, estas secuencias VALIDAS EN SI MISMAS pueden dejarse porque traen datos y referencias históricas que son de interés para quienes no conocen de cerca nuestras circunstancias -caídas de gobernos, etc."

Este último argumento, la validez de las secuencias por tratarse de un "accionar" (la Resistencia) poco conocido en el exterior, lo encontramos en el comienzo mismo de la carta respecto de la ubicación en el conjunto del film de los rollos referidos a la CRONICA DEL PERONISMO (1945-1955), es decir, toda la primera mitad de la segunda parte dedicada a la década de los dos primeros gobiernos de Perón, en la que se explica sus logros en el terreno económico, social y político:
"(...) sin el análisis del peronismo en el poder no se comprende qué ha sido este movimiento, ni su accionar y transformación desde su caída hasta hoy. Por ejemplo, en Francia, por necesidades de reducir el tiempo del film, para su exhibición, suprimimos esta parte y la experiencia fue negativa, porque creaba más confusión".

Es decir, el problema residiría en la necesidad de que el espectador cuente con la información sobre la historia política argentina, para luego poder apreciar la corrección de las tesis del film: por eso la necesidad de proyectar siempre la CRONICA DEL PERONISMO. Pero, al mismo tiempo, la sugerencia de quitar secuencias que podían resultar esquemáticas o sectarias remite a una suceptibilidad respecto del exclusivismo peronista del film -a pesar incluso de las distinciones al interior del Movimiento Peronista establecidas en más de un momento. Y esto se evidencia con mayor claridad en la decisión de cortar "definitivamente" los otros fragmentos. El de LOS SECTORES MEDIOS Y LA INTELECTUALIDAD porque resultaba -como vimos- incorrecto en lo político. Aunque la nota no se detiene en las razones -sólo habla de esquematización del problema-, Solanas recuerda que este fragmento presentaba un "debate muy burdo y esquemático entre dos posiciones" y que terminaba planteando "en términos equívocos y sectarios que si no te metés en el peronismo no existe nada" . En el caso de la otra secuencia, la del testimonio de Angel Taborda en el que el problema derivaba de una sola frase en la voz off, se especificaba en la nota:
"Este fragmento concluye con un concepto sobre la clandestinidad etc... que es confuso, porque refiriéndonos a la experiencia del proletariado formado en el peronismo decimos 'ERA LA PRIMERA EXPERIENCIA DEL PROLETARIADO EN LA CLANDESTINIDAD' y esto es tomado como una generalización acerca de toda la historia del proletariado argentino, cosa que por cierto, no es legítima. Por ello, para evitar confusiones, decidimos eliminarlo (...)".

Así, estas observaciones dan cuenta de la preocupación de Cine Liberación por limar las principales "asperezas" políticas del film. Manteniendo la opción peronista los cortes sugeridos permitirían un discurso menos duro contra la izquierda tradicional, que -aun en polémica abierta con ella- por lo menos no negase su aporte al movimiento obrero argentino -aunque por supuesto anterior a la aparición del peronismo-; y permitirían, fundamentalmente, un discurso más abierto a la confluencia con la izquierda revolucionaria en el plano regional, siempre a partir del respeto de las respectivas "vías nacionales".

LA IMAGEN DEL CHE, ENTRE "LA HORA..." Y EL CINE CUBANO

Si esas primeras indicaciones sobre cortes pueden vincularse -según intentamos mostrar- a las tensiones por la opción política del film, resultan más complejas las razones de las observaciones con que continúa la carta. Esta parece responder -sin explicitarlo- a una propuesta de eliminar el fragmento final del Che de la primera parte; tanto la imagen del rostro fijo a cámara que ocupaba los últimos minutos, como las inmediatamente previas de su cadáver, las de los campesinos que "desfilaban" en torno a él y las del fotógrafo que lo retrataba subido sobre la misma mesada de hormigón en que había sido colocado el cuerpo:
"Como tu bien decías, este final sirve entre nosotros como 'shock' provocador y en países donde estas imágenes se han visto mucho. Mejor dicho, se ha visto mucho la imagen del Che muerto, porque se intentaba demostrar que era efectivamente él . La imagen que no se ha visto entre nosotros, es la del fotógrafo parado encima del cadáver y es la imagen que golpea. En síntesis: eliminar toda la secuencia es imposible porque nos quedamos no sólo sin final, sino que lo que se dice es fundamental para nosotros: es el tema de la opción, del rescate para si del latinoamericano y de su posibilidad de elegir una vida y una muerte propias. Todas las otras imágenes que no sean las del fotógrafo, no son imágenes claves, sino que muestran el segundo entierro con que confluye el film . Nos cuidamos bien de colocar otras imágenes que daban derrota para esa batalla y victoria para los gorilas: imágenes de militares junto al cadáver etc. ... Solo se ve el desfile de los campesinos. La imagen que provoca es la del fotógrafo y que se incluye BREVEMENTE para transmitir la deshumanización total del enemigo ante la humanización total del Che que concluye mirándonos a cámara con una expresión viva, aunque está muerto. Una expresión que sintetiza en su rostro aquello de 'EN CUALQUIER LUGAR QUE NOS SORPRENDA LA MUERTE, BIENVENIDA SEA...ETC'.
"Esta secuencia tiene fundamental importancia para nosotros, porque lejos de oprimir o deprimir, LIBERA, PROVOCA, MOVILIZA, ACUSA LA PASIVIDAD (...)."

En esta fundamentación del porqué de las imágenes del fotógrafo sobre el cadáver se percibe la copresencia de los temas de la provocación, por un lado, y del martirio guerrillero, por otro. Su articulación expresa (condensa) el objetivo de fusión de vanguardia formal y vanguardia política presente en el conjunto del film, y que fuera destacado en el ya clásico trabajo de Robert Stam . Esa búsqueda de confluencia se comprende mejor en relación con el ambiente político cultural en que tenía lugar. Es decir, la idea de provocación, movilización y acusación de la pasividad es solidaria con tendencias culturales y políticas internacionales, con ideas como la expresada por la citada frase de Frantz Fanon; pero también con condiciones más específicamente locales, con procesos presentes en otras zonas de la producción cultural argentina. Más arriba hicimos referencia al tratamiento de la figura e imágenes del Che -aunque no precisamente éstas de su cadáver- por parte de un sector politizado de la vanguardia plástica de las ciudades de Rosario y Buenos Aires en la misma coyuntura (meses previos y posteriores) de aparición del film. En los años previos, la provocación del público estuvo presente en experiencias teatrales y plásticas nacionales. Asimismo, recordemos que CL incorporará en alguno de sus documentos políticos reflexiones antiinstitucionales de los plásticos que confluyen a fines de 1968 en el intento de fusión de las dos vanguardias representado por la obra "Tucumán Arde", incluyéndose junto a ellos en un movimiento más amplio de articulación entre arte y política.

Ahora bien, a pesar de la importancia que podía tener la secuencia del fotógrafo para los cineastas -ya que "lejos de oprimir", "libera"-, la nota sostiene que si en Cuba provocase "el efecto contrario", lo considerarían como una derrota propia;
"por ello -finaliza- aunque es poco lo que puede hacerse y no pudiendo suprimir la secuencia entera porque es el único final hacia donde confluye el film, te aconsejamos excluir la imagen del fotógrafo, que creemos es la que oprime. No se si con esto se puede superar algo que es mucho más profundo y quizás indefinible o invaluable. Pero no queremos que el film se convierta en derrota para tu pueblo. Todo lo contrario. Por ello creemos que ha sido muy justo mantenerlo por ahora en reserva."

Estas últimas líneas dan cuenta de la voluntad de encontrar un camino común con los representantes del cine cubano, incluso más allá de las diferencias políticas o ideológicas de las que podían ser concientes. De ahí, la propuesta de eliminar unas imágenes (las del fotógrafo) que aunque apropiadas para funcionar en un determinado contexto (golpeando, provocando, liberando), en otro (Cuba) podían resultar agresivas, llegar a herir o tal vez hasta "oprimir". El hecho de quitar estas imágenes para evitar que el film "se convierta en derrota" para el pueblo cubano, iría en el mismo sentido señalado en la carta de no colocar "otras imágenes que daban derrota para esa batalla y victoria para los gorilas: imágenes de militares junto al cadáver, etc.".

Pero lo que resultaba "imposible", según citamos, era "eliminar toda la secuencia" (el fragmento); porque -a diferencia de lo que pensarían en 1973 cuando decidieron achicarla- la imagen final del rostro del Che mirando a cámara, con sus varios minutos de duración, constituía el "tema de la opción" y "el único final hacia donde confluye el film". El objetivo de los cineastas argentinos al colocar ese final no era otro que el de convocar a la lucha revolucionaria regional ; y, en este sentido, compartía el horizonte general representado por la Revolución Cubana.

Por otra parte, el rostro del Che muerto así como las imágenes del cadáver (el Che-Cristo) podían considerarse pertinentes para dicha convocatoria incluso por el hecho de que se trataba que "funcionasen" en un continente cuyas masas populares eran eminentemente cristianas y, fundamentalmente, en una coyuntura histórica particular de expresión de tendencias progresistas e incluso revolucionarias en la Iglesia Católica a nivel latinoamericano e internacional. En el caso argentino, esto se expresa, por ejemplo desde fines de 1966 en las páginas de la revista Cristianismo y Revolución, así como en la confluencia de un conjunto de sacerdotes y laicos hacia lo que en mayo de 1968 cristalizaría en la creación pública del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. A nivel regional, incluso antes de la Conferencia del Episcopado latinoamericano en 1968 en Medellín, de 1967 es el documento de los obispos de América Latina que hacían su "opción por los pobres", así como la muerte en combate del cura guerrillero colombiano Camilo Torres, que al igual que el Che -aunque sin alcanzar su dimensión- pronto se convertiría también en un símbolo regional.

No se trata de que estos elementos fuesen tomados en cuenta explícitamente por Solanas y Getino al decidir las secuencias finales de la primera parte del film; pero sí de que formaban parte de un "clima de época", y deben considerarse entre sus condiciones productivas. En cualquier caso, puede haber sido simplemente la propia fuerza simbólica y persuasiva de dichas imágenes las que impulsaron a su utilización.

Ahora bien, la insistencia de la nota de Solanas sobre la imposibilidad de eliminar todo el fragmento final remite, implícitamente, a la aparición del tema en la conversación previa mantenida en Viña del Mar. Es decir, los dirigentes del cine cubano estaban seguramente más interesados por promover otro tipo de imágenes del Che, considerando que no sólo las del fotógrafo sino en general las del cadáver y la final del rostro del Che muerto constituirían una suerte de símbolo de derrota. En este sentido, nos decía el documentalista Santiago Alvarez:

"Respecto de ese film de Solanas y Getino aquí hubo tremenda discusión. Puede ser que haya contradicciones que surgieron en aquel momento, a las que ahora yo no les doy importancia, pero nosotros no estábamos de acuerdo con la forma en que fue puesto el cadáver del Che. Eran ideas que uno tenía respecto de ver al Che muerto y la forma en que lo presentaron en el final de la primera parte del film: ese rostro del Che muerto, con los ojos abiertos, como con la mirada a cámara. En aquel momento eso me parecía muy violento. No puedo ahora precisar las discusiones, pero los argumentos que había de un lado y del otro eran válidos.

Recuerdo que en esos años, respecto de las imágenes de los cadávares de los mártires o héroes, había como dos tesis. Por ejemplo, los vietnamitas rechazaban esas imágenes. Y en la discusión aquí yo sacaba como argumento lo mismo que sostenían los vietnamitas cuando discutían con nosotros. Cuando estuvimos en Vietnam con el noticiero (ICAIC), ellos nos decían que porqué teníamos que andar mostrando los cadáveres o los cuerpos de los heridos, que eso no era necesario; porque nosotros filmábamos también los cadáveres de los vietnamitas. Aunque no era lo mismo, porque si tu registras secuencias de los vietnamitas muertos o heridos en los bombardeos sobre Hanoi de la población civil, esas imágenes sirven para denunciar lo que hacían los yanquis. Pero los vietnamitas eran reacios a que les filmaran un sólo cadáver. Y nosotros tratábamos de convencerlos de que eso los ayudaba en los foros donde se discutía la cuestión de Vietnam. Entonces ese registro de las masacres yanquis, desde nuestro punto de vista, era efectivo, servía. Claro que luego, aunque eran situaciones distintas, con nuestra posición respecto de las imágenes del Che parecía como que le estábamos dando la razón a los vietnamitas."

Aunque efectivamente se trata de situaciones diferentes, este recuerdo remite a una cuestión que encontramos en otros testimonios recogidos entre cineastas cubanos, protagonistas directos o indirectos de esos debates: frente a las imágenes del Che muerto, la sensación de derrota podía mezclarse (confundirse) con una sensación de agresividad o violencia que lejos de movilizar, terminara hiriendo al espectador. Resulta ilustrativo, también, el testimonio del cineasta Octavio Cortázar:

"Esas eran imágenes verdaderamente muy fuertes para el público cubano. Esas imágenes del fotógrafo que de alguna manera totalmente irreverente está arriba del Che sacándole fotos, y después esa imagen terrible del Che con los ojos abiertos, son imágenes que verdaderamente podían herir la sensibilidad del pueblo. Eran imágenes demasiado violentas, para haberlas utilizado en otros países donde el Che no tenía la connotación que tenía para nosotros (...) Para nosotros el Che era ante todo el triunfo revolucionario, el Che era un hombre hermoso, profundamente querido y respetado por el pueblo. Entonces, esa imagen era una imagen violenta; y tienes que entender que para nosotros era importante tener otro recuerdo."

Para pensar en este tipo sentimiento es importante tener presente que era otro el tipo de imagen del Che a que estaban habituados los cubanos . En primer lugar, recuérdese esa imagen "que recorrió el mundo", la del rostro del guerrillero con la boina y la estrella de cinco puntas, la famosa fotografía tomada por Alberto (Díaz Gutiérrez) Korda durante el acto del 5 de marzo de 1960 donde se homenajeaba a las víctimas del sabotaje norteamericano al barco La Coubre. Reproducida por los más diversos grupos contestatarios internacionales, se convirtió en símbolo de la Revolución. Asimismo, el cine cubano había acumulado otra serie de imágenes del dirigente durante la década del sesenta. Según señalaba el cineasta José Massip a comienzos de 1968 en la revista Cine Cubano (núm. 47), en los archivos del ICAIC y del ICR (Instituto Cubano de Radiodifusión) existían tres grandes grupos de materiales cinematográficos sobre el Che: discursos, viajes y sobre su vida en Cuba . Desde "Hasta la Victoria Siempre" -el documental realizado en tan pocos días por Santiago Alvarez y proyectado el 18 de octubre en pantalla gigante en la Plaza de la Revolución cuando el anuncio público de la muerte del Che- ese fue, entonces, el tipo de material utilizado por el cine cubano en los años posteriores, con diverso tipo de tratamiento según el film de que se tratase.

De esta forma, es comprensible que el final de la primera parte de "La hora..." resultara conflictivo para cineastas y dirigentes cubanos en el doble sentido de derrota y agresión, señalado más arriba . Y podían rechazarlo ya que contaban con un reservorio de imágenes que les permitía mostrar un Che vital, que desde la afirmación de sus principios trabajaba y hablaba por y para la Revolución: el "dirigente" y "constructor" . Este Che, así como el "guerrillero heroico" de la foto de Korda, resultaba propicio para promover la continuidad de la Revolución, aun a pesar de su propia muerte.



http://www.docacine.com.ar/articulos/metsman02.htm

jueves, 3 de febrero de 2011

No dejen de visitar:

http://www.cinemateca.gob.ve/fcn/
Ya esta publicada la grilla del mes de febrero

CARTA A LOS ESPECTADORES

Al comenzar esta carta me pregunto: ¿cómo hacer para contarles a quienes nacieron en la fabulosa década del 60 lo que fueron esos años épicos y violentos, liberadores y represivos y llenos de rupturas, sueños y utopías? ¿cómo poder transmitirles lo que significó para nosotros esa época en que teníamos menos de treinta años y desafiando miedos y prohibiciones nos lanzamos a la más hermosa y difícil de nuestras "aventuras" como fue concebir y realizar LA HORA DE LOS HORNOS...?...¿cómo narrarles la violencia institucionalizada y el desánimo imperante luego de más de una década de dictaduras o de gobiernos surgidos sobre la proscripción de las mayorías nacionales? ¿cómo expresarles lo que fue la violencia gorila con el bombardeo a la población civil en 1955 y los miles de confinados en la Patagonia; con los fusilamientos de 1956 y las torturas del Plan Conintes; con la movilización militar de los trabajadores en huelga, más los miles de proscritos y presos políticos que durante esos años fueron una triste costumbre? ¿cómo explicarles el esfuerzo de trabajo, prudencia y organización que tuve que hacer durante la dictadura del general Onganía para poder producir y realizar este primer largometraje con mi productora de cine publicitario, llevarme después a Roma más de 200 latas para terminar su edición y lanzarla sorprendiendo al régimen...? ¿cómo confesarles las innumerables crisis creativas y técnicas, políticas, personales o grupales que en aquella soledad tuvimos que enfrentar junto a Octavio Getino para poder continuar con esta utopía hasta proyectarla a sus espectadores naturales? ¿cómo recrearles lo difícil que nos fue tomar contacto con la clase trabajadora cuando instintivamente tanto los delegados como los laburantes desconfiaban de los intelectuales porque veían en ellos a quienes los habían olvidado o traicionado a lo largo de la historia? ¿cómo contarles la profunda alegría que sentíamos al aprender de la memoria popular la historia prohibida o silenciada del movimiento nacional que era, nada menos que la continuidad de la gesta independientista y anticolonial? ¿cómo hacer para transmitirles el esfuerzo realizado sobre la propia marcha para liberarnos de todas las concepciones dependientes -políticas y cinematográficas- y el goce inmenso que sentimos cuando empezamos a inventar la película a partir de las necesidades y prioridades que teníamos en aquel entonces, concebir y realizar un film que fuera en sí mismo un acto de resistencia contra la dictadura y un instrumento para la movilización, el debate y la discusión política? ¿cómo poder explicarles que viviendo en la ilegalidad más absoluta, clausurado el Congreso, prohibidas las actividades políticas y estudiantiles, implantada la censura, intervenida la universidad y sin perspectiva de cambiar la violencia del sistema por vías constitucionales o legales desde 1955, la experiencia de la lucha del Tercer Mundo alimentaba y enseñaba el camino de la violencia popular como alternativa de liberación? ¿cómo contarles que en aquellos años 60 iba surgiendo en toda mi generación una nueva conciencia, como por ejemplo, descubrir que sólo la oligarquía porteña había usado sistemáticamente la violencia para imponer su proyecto desde los tres grandes genocidios -la guerra contra el gaucho, la guerra contra el Paraguay y la guerra contra el indio- y que en este siglo esa misma oligarquía había derrocado con golpes de Estado a cuanto gobierno constitucional y popular se opuso a sus designios? ...¿no eran ideas a tener en cuenta, padeciendo una dictadura, aquellas del general Mitre cuando en 1874 justificaba su alzamiento contra el gobierno de Avellaneda diciendo que: "Cuando el derecho del sufragio, fuente de toda razón y todo poder en las democracias queda suprimido de hecho (...) la revolución es un derecho, un deber y una necesidad, y no ejecutarla con pocos o con muchos, con las armas en la mano, sería un oprobio"...?

Finalmente, ¿cómo expresarles la alegría y el goce que hemos vivido al constatar que la obra soñada se iba haciendo realidad y que la historia era generosa con nosotros porque en pocos meses LA HORA DE LOS HORNOS pasaba de ser un film maldito a un mito, una leyenda, que ejercía honda influencia no sólo en América Latina sino en Europa y EE.UU.? Por último ¿cómo enumerar lo más extraordinario de este largo proceso y que fueron los cientos de proyecciones en nuestro país a quienes debían continuar la historia en el presente con su práctica política...? ...¿Cómo hacerles sentir las emociones que vivimos, lo que aprendimos en esos verdaderos "actos de liberación" que desencadenaba "LA HORA..." al ser proyectada en casas de familia, parroquias, sindicatos, escuelas o facultades, donde la gente acudía a pesar de la represión...?

Han pasado más de cuarenta años desde que terminamos LA HORA DE LOS HORNOS. Nosotros, los de la generación de los 60, los que desafiamos el sistema neocolonial y fuimos leales al proyecto de liberación de Perón, los que vivimos la primavera del 73, las persecuciones y el terror, el exilio de adentro o de afuera, el regreso, los que en todo momento luchamos por la soberanía popular y la democracia y tuvimos éxitos y fracasos, hemos actuado siempre por una ética y por principios que aún viven en nosotros para ser realizados. Hoy se ha consolidado el proceso democrático aunque lamentablemente una buena aparte de los problemas denunciados en el film siguen vigentes o se han agravado tanto que aquellos son un pálido reflejo. Ellos están presentes como un espejo de la desigualdad y la injusticia de una argentina ajena y sometida que aún espera realizar su proyecto "... para la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación". Por todas estas razones y para conocimiento de lo que fueron aquellos épicos años 60, es que reponemos LA HORA DE LOS HORNOS.

Fernando Solanas

La hora de los hornos (1968)



"LA HORA DE LOS HORNOS" 35 MM - blanco y negro / Documental en 3 partes (difusión en TV en 2 partes: 1º parte 88´ y 2º-3º: 120´) / RODAJE: Argentina / EDICIÓN: Roma / DIRECCIÓN: Fernando Solanas / PRODUCCION: CINESUR S.A. (Buenos Aires) / GUIÓN: F. E. Solanas y Octavio Getino
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PREMIOS: MOSTRA INTERNAZIONALE DEL CINEMA NUOVO, Pesaro -Italia 1968- Gran Premio de la Crítica; 
FESTIVAL INTERNACIONALDE MANHEIM (R.F.A. 1968) Premio del Publico, Premio FIPRESCI,Cines de Arte y Ensayo;Premio Ecumenico. 
BRITISH FILM INSTITUTE Mejor film extranjero 1974; señalada por CRÍTICA DE LOS ANGELES: entre los diez mejores films del año. 
FESTIVAL DE MERIDA (VENEZUELA 1968) PREMIO AL MEJOR FILM. 
SEMANA DE LA CRITICA DEL FESTIVAL DE CANNES (1969

LA HORA DE LOS HORNOS - FERNANDO PINO SOLANAS





LA HORA DE LOS HORNOS - 1968
(PINO SOLANAS)
MIÉRCOLES 9 DE FEBRERO DE 2011
HORA: 6:00 PM
SALA: MARGOT BENACERRAFT (UNEARTE)


Como película detonadora, "La hora de los hornos" plantea una relación con el público radicalmente diferente. El espectador no es más sujeto de entretenimiento, consumidor de un producto terminado, sino un militante potencial al cual hay que inspirar el debate. Al extremo que las dos siguientes partes ( "Acto para la liberación", sobre los movimientos sindicales y de resistencia argentinos, y "Violencia y liberación", dedicado a la argumentación ideológica), en determinados momentos expresamente piden que se detenga la proyección y se inicie la discusión en la sala. Las agrupaciones militantes eran alentadas a continuar con la creación colectiva de "La hora de los hornos" quitando o agregando su propio material de acuerdo a su experiencia. Esta exploración motivó la existencia de hasta diez versiones del film, en una de ellas, la que se exhibió caída la dictadura en 1973, la imagen final del Che era reemplazaba por la de Juan Domingo Perón que por esos años volvía al poder y con quien el Grupo Liberación siempre simpatizó. Poco antes, cuando la película sólo podía ser proyectada clandestinamente, en sindicatos, viviendas, o en el campo, "La hora de los hornos" incriminaba a sus espectadores. Elegir verla era asumir un riesgo, de alguna manera era comprometerse con este "proyecto de liberación".

miércoles, 2 de febrero de 2011

La Voz de las Palabras, cortometraje reconocido como obra cinematográfica


L
a Cooperativa El Perro Andaluz recibe el año 2011 con festejo y alegría, gracias a nuestro cortometraje "la Voz de las Palabras"

Fue en el año 2009, cuando terminamos la producción de este cortometraje y cumplimos con nuestro compromiso con la Dirección de responsabilidad Social, que decidimos llevar nuestra producción al público que más la necesita, gracias a una difusión cinematográfica alternativa, comunitaria y solidaria. y desde entonces, Miguel Vicente Pata Caliente, el niño imaginado por Orlando Araujo, emprendió un viaje interminable de aventuras entre libros y niños.A lo largo de estos años hemos reseñado como nuestro cortometraje ha recorrido los más diversos espacios de difusión en Venezuela, en Latinoamérica, y desde el año pasado en Asia!,

THe Voice of Words (La Voz de las Palabras) Coop El Perro Andaluz from El Perro Andaluz 101 on Vimeo.


...Lo que nos trajo como regalo la traducción de nuestra obra al inglés y al Chino Mandarín, y lo que nos permite ampliar el perímetro de viajes de Miguel Vicente Pata Caliente, contribuyendo a difundir la obra y el genio de nuestro escritor Venezolano, Orlando Araujo, querido y recordado en estas tierras Sanantoñeras!

http://www.youtube.com/watch?v=YNRXukhS4pQ

Y en este 2011 que ya comienza con noticias y estrenos cinematográficos, recibimos la grata noticia de que nuestro cortometraje fue reconocido por autoridades del CNAC como "obra cinematográfica terminada", un detalle que para algunos puede ser cosa simple, pero que para nosotros tiene mucho valor por el hecho de que "la Voz de las Palabras" es un proyecto que nuestra cooperativa El Perro Andaluz realizó y culminó sin solicitar financiamiento o fomento para su concreción... más allá de haber ganado el primer concurso de Producción nacional Independiente del MINCI en el año 2007, y que nuestro aporte como equipo de trabajó significó más del 60% del presupuesto de esta producción. (Luego de terminado, recibimos el apoyo de Amazonia Films para poder estrenar nuestro corto en una sala de Cine, y la impresión de 500 ejemplares de un hermoso Press Book diseñado por nuestro Ilustrador, del mismo. Pero estos detalles estamos agradecidos .valga este mensaje como un saludo de buena energía para Yuraima y Wladimir...)


Para nosotros como realizadores, "La Voz de las Palabras" es un experiencia positiva de que si se puede hacer Cine humano en nuestro país, y que los realizadores si podemos hacer que nuestras películas lleguen al público al que van dirigidas... más allá de las limitaciones impuestas por el mercado cinematográfico nacional o internacional. También es una lección de que el asunto de nuestro cine no es presupuestario, porque "la imaginación todo lo puede", como nos lo enseña Orlando Araujo en la voz de su niño aventurero "Miguel Vicente Pata Caliente".

Ahora un nuevo horizonte invita a nuestro cortometraje a izar velas y emprender nuevos viajes entre sueños y libros, Celebramos tus viajes, "Miguel Vicente Pata Caliente", y esperamos que sigas inspirando a los niños y niñas de Nuestra América, y de este pequeño planeta, a soñar y viajar con la mente y los libros... tal vez en tu barco de "La Voz de las Palabras" que ahora es una obra cinematográfica reconocida y registrada.

Una sola nota de tristeza acompaña estas líneas, porque ayer, el Padre Jesús Silva, quien fue uno de nuestros cómplices que apoyó esta producción desde su grabación, abandonó nuestra tierra ayer. Paz para usted, Amigo.

http://www.youtube.com/watch?v=SAxpCKf3lC8

El Padre "Chuy" como lo recordamos, era de origen Uruguayo, y vivía desde hace más de 30 años en el barrio "La Cruz" de El Valle, en el sector "Cañicito parte alta", en donde realzamos las grabaciones de la escalera de Miguel Vicente en nuestro Cortometraje. Nos brindó hospitalidad en muchas ocasiones, y colaboró con la producción, estimulándonos siempre a proseguir. Hoy escribimos estas lineas en su honra, esperando que en su viaje se encuentre con Orlando Araujo y ante sendas copas de vino, el padre Chuy le cuente a Orlando que Miguel Vicente ahora tiene un hogar en el barrio la cruz, y que como Marco Polo, por fin logró llegar a China!

martes, 1 de febrero de 2011

ENTREVISTA CON "QUENTIN TARANTINO" ("DIRIGIDO POR" número 231)


En medio de la dos entrevistas, Tarantino ha sido igualmente capaz de "colocar" dos de sus viejos proyectos en forma de guión rodado por otros. En el primer caso, el de "Amor a quemarropa", el afortunado -es un decir- fue Tony Scott, que convirtió la poderosa materia prima del guión de partida, en una dinámica, milimetrada historia de "amour fou" trufada de sexo y droga, en un ejercicio de puesta en escena manierista e impersonal...

Aunque se trate, en definitiva, de su mejor film hasta la fecha. En el segundo, Tarantino está detrás de Asesinos Natos, una peripecia que tiene su impronta casi en cada plano, pero que Oliver Stone, con la arrogancia y la falta de humildad que le caracteriza, terminó desvirtualizando en un "grand guignol" de proporciones alarmantes, una denuncia de la manipulación de los medios que escandalizó no poco al guionista-director de nuestro interés.

Desde entonces, Tarantino y Stone han sido el centro de una polémica que, por lo visto hasta la fecha, ha alimentado por igual las gruesas cuentas de resultados de ambos films, convertidos en máquinas recaudadoras "urbi et orbe"
y de la cual no encontrará el lector mención alguna en el texto que sigue: allá ellos con sus operaciones de mercadotecnia aplicada.

Con tan sólo dos películas realizadas y dos guiones vendidos a otros, Tarantino aparece hoy como uno de los "enfants terribles" preferidos por un cine de consumo que siempre anda en busca de alguno. Todos sus films parecen recorridos por idénticas pulsiones -pactos de amor mantenidos más allá de lo razonable, un interés siempre renovado por el lado malo de la ley, un concepto del cine de género como gran espectáculo-, y muestran todos similar propensión al trazo grueso grueso y al humor sutil, así como deudas constantes con sus directores de cabecera: Hawks, Leone, John Woo -a quien ha "preparado" su introducción en el cine americano-, Melville; cineastas a los que, junto con el canónico Jean-Luc Godard que es habitual materia de estudio en las universidades americanas, suele traer siempre a colación en sus declaraciones.
Personaje controvertido, vituperado por quienes creen que su cine es, a pesar de la indudable maestría que demuestra como construcción genérica, un simple llamado a la violencia gratuita; adorado por espectadores con poca memoria fílmica, pero también por epígonos que intentan llevar sus hallazgos de puesta en escena hasta límites más allá de toda prudencia -San Sebastián 94 fue la ocasión de disfrutar, es otro decir, de uno de esos insufribles produc- tos: Killing Zoe, un adefesio repugnante firmado por Roger Avary, uno de sus habituales compinches-, Tarantino es, no obstante, un hombre inteligente que sabe -aquí así lo confiesa- que su concepción de la narrativa cinematográfica corre el riesgo indudable de la reiteración: ya veremos si en el futuro es capaz de ponerle remedio.

1. RESERVOIR DOGS

-Estamos muy intrigados por saber quién mata al personaje de Eddy en la escena final...
-Hubiese sido muy fácil rodar esa secuencia con planos de cada uno de los personajes disparando contra los demás, pero preferí planificarla como si fuera desde el punto de vista de una de esas cámaras de vídeo situadas en los grandes almacenes o en un banco donde se produce un atraco. A través de ellas ves la escena pero, ¡bang!,. ¡bang!, todo pasa muy rápido. Es como una explosión de la que, cuando los cadaveres ya están en el suelo, no te das cuenta de quién ha matado a quién. Prefería mostrar ese momento de extrema tensión donde todos disparan sin que haga falta pensar quien ha sido.

-Insistimos en preguntar sobre ello, porque hay cuatro muertos y sólo tres personas disparando. Todo el film está construido con una precisión milimétrica y ése es el único punto abierto a una cierta ambigüedad...
-La respuesta a esa escena final está en la propia película. Hay que verla varias veces y fijarse en quién mata a Eddy. Está ahí y pueden verlo. No hace falta que se lo cuente.
-¿Como naciò el proyecto y cómo involucró en él a Harvey Keitel y Monte Hellman?
-Primero conseguimos a Monte Hellman. Lo que sucedió fue que un amigo común le llevó mi guión y a él le gustó tanto que quería dirigirlo. Yo no acepté porque estaba tan convencido que era yo quien tenía que dirigirlo que en el propio guión ya añadí un último plano donde especificaba: "Dirigido por Quentin Tarantino". Así no quedaba ninguna duda. Pero Hellman me llamó para insistir en que él quería dirigirla, quedamos en una heladería cercana al teatro Chino de Hollywood y yo le dije que la haría yo. Entonces me preguntó cómo la dirigiría, yo se lo expliqué y, al terminar, ya convencido, me preguntó si yo le dejaría estar en la producción.
"Tener a Harvey Keitel en la película era como un sueño porque es mi actor favorito. Mi productor asistía a una escuela de cine donde su profesor casado con una compañera de Harvey Keitel.
Tres días después llamó para decir que quería interpretar la película y además harpia todo lo posible para que se llegara a hacer.
El y Monte Hellman tenían una credibilidad en determinadas gestiones que ni mi productor ni yo poseíamos.
-Se ha mencionado ciertas similitudes de estructura entre Reservoir Dogs y Atraco perfecto de Stanley Kubrick, que nosotros no compartimos plenamente.
¿Cómo construyó la estructura de la película?
-Pretendí utilizar una estructura básicamente novelística y entonces desarrollarla a través del cine porque una cosa son las adaptaciones literarias y otra el punto de vista literario.
Creí que sería posible fraccionar la película a través de cada uno de los personajes, pero no de acuerdo con la mecánica del "flash back" sino, simplemente, como si fuesen capítulos de una novela que no contemplasen la continuidad cronológica de la historia y, ya en la fase de estructura del guión, estaba convencido de que las imágenes funcionarían visualmente.
Si un libro va hacia adelante o hacia atrás no está haciendo ningún "flash back", sinó que ése es el modo utilizado por el autor para narrar su historia.
El término "flash back" implica la instrospección personal o el recurso de un determinado personaje, pero en mi película no aparece nadie que piense retrospectivamente. Hay capítulos aislados que hablan de un mismo hecho. Algo de eso es lo que también aplicó Tom Stoppard en los primeros 45 minutos de La casa Rusia para intentar mejorar la mediocridad de la novela de John Le Carré.
Eso me animó a aplicarlo en mi película.
-El film utiliza el fuera de campo de un modo muy inteligente. En determinadas secuencias hace pensar en Mizoguchi. ¿Tenía ya en mente ese tipo de planificación al escribir el guión?
-El encuadre, trabajando en formato scope, es algo muy importante para mí, tanto en lo que se refiere a lo que se ve como a lo que no se ve. En la escenaen la que hablan de trasladar al personaje de Mister Orange al hospital, la cámara realiza un zoom muy lento sobre el rostro de Harvey Keitel. En aquel momento él no dice nada, sólo escucha, pero la cámara se centra en él mientras se oye un diálogo muy importante fuera de campo. Todo eso ya estaba previsto en el guión y, quizá por ese motivo, ha habido gente que me ha preguntado por qué no lo he expresado en forma teatral. Pero prefiero hacerlo en cine porque de este modo existe una perspectiva. Yo soy quien elige el punto de vista en cada momento y me gusta forzar la vista de los espectadores con el uso del fuera de campo o hasta el límite de no mostrar jamás la escena del atraco. Me excita la idea de verme como un observador involucrado en la propia historia.
Otro ejemplo: se ven sólo seis personajes, pero en realidad se habla y se discute sobre por lo menos otros seis que tienen una considerable importancia pero a los cuales nunca se les llega a ver en persona, como el policía que ejerce funciones de vigilancia o Alabama, la esposa de Mister White.
-¿Que opina sobre el hecho de que su película haya llegado a ser etiquetada dentro del género fantástico?
-Es un poco chocante pero me gusta la idea e incluso es un honor para mí porque eso significa que la película funciona, que provoca la inquietud en el espectador, se mete bajo su piel del mismo modo que lo han hecho los grandes films del género. Reservoir Dogs estaría en la línea de films como Henry, retrato de un asesino o Blue Velvet, que provocan un efecto perturbador en el espectador. Me gusta mucho el cine fantástico, peliculas como las de Peter Jackson...
-En Reservoir Dogs también hay mucha sangre, pero el efecto visual no tiene tanto que ver con ella como con una cuestión de puesta en escena y de tratamiento de los personajes. ¿No cree que podría haber obtenido lo mismo sin tanta sangre y que a través de ella efectúa una cierta concesión hacia determinados sectores de público?
-El motivo por el cual he utilizado tanta sangre es estrictamente realista. Cuando alguien recibe un disparo en el estómago sangra mucho antes de morir. En la película, el tiempo real es aproximadamente una hora, durante la cual el personaje de Mister Orange se va desangrando lentamente. No quería hacer una ficción cinematográfica, sinó mostrar realmente el dolor y la sangre de una persona herida en el estómago. Pero cuando se llega a esos extremos de realismo la apariencia es de barroquismo o incluso operística porque normalmente no es lo que se ve en una pantalla y, especialmente, en las películas clásicas.
-¿Era consciente su homenaje a Sergio Leone a través de las similitudes entre el final de Reservoir Dogs y El bueno, el feo y el malo?
-Inicialmente no me dí cuenta de ello, pero no me sorprende. Sergio Leone es uno de mis directores favoritos.

2. PULP FICTION
-Sus dos primeras películas son claramente adscribibles a lo que llamaríamos el cine de género, pareciendo que le interese tener siempre ese soporte detrás.
¿Cómo ve usted eso?
-Me gusta mucho trabajar dentro del cine de géneros. Mis dos primeras películas lo son, pero en realidad todas las películas son de alguna manera cine "de géneros". Así, las de John Cassavetes son de género y me gustan mucho, aunque evidentemente hay alguna que lo es de forma más clara, como The Killing of a Chinese Booking, que es un gran film. Así, mi buen amigo Alexander Rockwell me dijo un día de Reservoir Dogs que era como Husbands pero con pistolas...
No, pero en definitiva sí estoy convencido de que todo film es un film degénero, por lo que al pensar en hacer diferentes films no estoy dejando de proponer el estudiar lo distintos géneros. Y eso incluye incluso lo que podríamos considerar como especializaciones dentro de cada género, es decir, ciertos subgéneros, pues todo depende de que se haga un buen trabajo profesional. En ese sentido, es indudable que Reservoir Dogs se incluiría en el subgénero de las películas sobre atracos o robos, de tal forma que si bien sería muy difícil hacer una de las mejores películas de gangsters de la historia, es más sencillo hacer algo interesante en alguno de esos subgéneros concretos.
"De esa manera podríamos decir que Reservoir Dogs es mi "película de gran golpe", tal como Pulp Fiction sería mi película "de boxeo", aunque ni en la primera se vea prácticamente el atraco ni en la segunda contemplemos ningún combate.
-Tal como sugiere, es evidente que hoy en día todos los géneros tienen sus grandes clásicos que se constituyen en ejemplos para los nuevos cineastas.
Pero lo cierto es que muchas veces éstos revisan esos géneros con una cierta distancia irónica, lo cual le da a veces un tono de semi-comedia a esas películas. Ese sentido de hacer cine siguiendo una tradición, pero al mismo tiempo tomando una cierta distancia, ¿no le parece que es muy propia de un tipo de gente que ha aprendido a hacer cine viendo cine?
-Sí, definitivamente sí. Pero no se trata de una falta de respeto, sino mejor de que amando mucho algo, se intenta aproximarse a ello de una manera que yo puedo adorarlos, como en el caso de Howard Hawks, al que como a otros muchos se le puede considerar un auténtico maestro, tal como ocurriría en su terreno también con Mario Bava o con Sergio Leone, que se convierten en referencias obligadas dentro de sus géneros concretos, a los que aportan nuevas formas y planteamientos. Algo parecido pasa con Jean-Pierre Melville en relación a los films de gangsters, dentro de los que es capaz de ofrecer grandes invenciones; pero es que diría lo mismo en relación a los films de Jean-Luc Godard de quien películas como A bout de souffle, Bande à part o Pierrot le fou dentro del género policíaco, o melodramas como Vivre sa vie resultan enormemente inventivas. O en este momento se podría decir lo mismo de John Woo, que estaba haciendo cine en Hong-Kong y que me gusta muchísimo, puesto que aunque nos muestre cosas que ya habíamos visto, como los tiroteos, nunca se habían orquestado de una manera semejante, demostrando que cabe la posibilidad de hacer algo nuevo, de tener una marca inventiva personal, de señalar una nueva dirección hacia donde ir. A mí también me gustaría estar en esa línea que parece la de reinventar las formas de trabajar dentro de un género o un tipo de films.
"En realidad, lo que a mí me gustaría sería unir la solidez narrativa y profesional de un Howard Hawks y la capacidad inventiva de Godard.
-Nos gustaría saber porqué ha buscado la inspiración para Pulp Fiction en homenaje a las viejas historias de la literatura "negra", de "Black Mask".
-Inicialmente la idea de esta película era la de realizar una especie de antología del crimen, algo nunca visto hasta ahora, tal como ocurría en la revista "Black Mask" donde se presentaban una serie de casos o historias por separado. Luego, a medida en que fue avanzado el proyecto me pareció mucho más interesante el solapar las historias, hacer que los personajes entrasen y saliesen, de forma que los espectadores no tuviesen la sensación de haber visto tres o cuatro películas o historias diferentes, sino una sola historia en la cual los personajes iban y venían.
"Otro aspecto que me interesaba mucho era partir de unas historias que resultaban conocidas, en la línea de las tantas veces publicadas en "Black Mask"
que se podían haber escrito con los ojos cerrados, porque versiones de historias de ese tipo, como la del boxeador que debe amañar un combate pero al final no lo hace, o el triangulo, o el triángulo amoroso, son muy conocidas y hay cientos o miles de versiones. Pero lo que yo quería era partir desde este punto, clásico para decirlo así, y llevar los caracteres y los personajes hasta un punto donde nunca nadie los había llevado; llevarlos a la Luna, hasta lo inesperado. Eso es, partir de una cosa que todo el mundo más o menos conoce y sorprender un poco a la audiencia yendo a un contexto al cual nunca nadie los había llevado.
-En Pulp Fiction vuelve a repetir una fórmula que ya estaba en Reservoir Dogs, que es esa construcción en bloques aislados, en una especie de "set pieces", uno detrás de otro, que pivotan ante todo sobre el diálogo. Siendo así, ¿qué función le concede al diálogo como elemento narrativo? ¿No cree que ese mecanismo se repite aquí de una forma excesivamente mecánica?
-Bien, no creo eso, no creo que el diálogo sea ni mecánico ni estratégico en mi película; no es como el estilo de Neil Simon, en elque se suceden broma tras broma repetidamente. Ahora bien, sí es cierto que en mis dos películas hay elementos comunes en el sentido de los diálogos, como cuando parece que no se esté hablando sobre nada especialmente importante y en cambio el contenido del diálogo no es en absoluto intrascedente. Por otra parte, señalar paralelos o un estilo propio es difícil porque yo me dejo llevar mucho por el personaje, de forma que a veces me lleva hacia la izquierda, aunque yo quisiera ir en principio a la derecha. En ocasiones me dejo llevar por el personaje porque pienso que tal vez él sepa más que yo y al fin y al cabo, supongo que llegará por otro camino al mismo sitio; y si no, pues no pasa nada. Es por eso por lo que creo que no hay ese mecanicismo, aunque es posible que cuantas más películas haga mi estilo canse y aburra.
-Hay algo que caracteriza sus dos películas: el predominio de un punto de vista focalizado siempre desde el territorio de la delicuencia. Es decir, siempre son los delincuentes. Es decir, siempre son los delincuentes los protagonistas, tal ocurre en buena parte del cine de Jean-Pierre Melville, articulándose el relato en torno a conceptos como el de un férreo código del honor, especialmente significativo al final de Pulp Fiction, o el de la profesionalidad en la preparación y ejecución de cada "golpe". En definitiva, con ello se diseña el mundo de la delincuencia como autónomo, con sus propias reglas, ¿no cree que eso es algo que tal vez se diferencia de muchos de los clásicos del cine y la literatura policíaca, al menos de su primera promoción, aunque tal vez sea distinto ya en la generación de los Thompson o Chase?
-En efecto, eso es cierto, pero no sólo corresponde a la relación que podamos establecer con determinados antecedentes cinematográficos, sino que eso es así porque se da como en vida real, donde se da esa especie de ética profesional interna al mundo criminal, con esas reglas y códigos que se ven tanto en Reservoir Dogs como en Pulp Fiction. Un mundo cerrado donde a lo mejor cada cual es experto en algo y que es lo que en el interior de la película hablen los personajes entre sí con toda cotidianidad, como lo harían dos profesionales cualquiera dedicados a un determinado oficio. Evidentemente eso tiene consecuencia el que difícilmente ninguno de esos personajes pueda ser presentado simplemente como "el malo" de la película.
Por otra parte, es cierta esa diferenciación entre las sucesivas generaciones de novelistas, aunque no debemos olvidar alguna obra como Cosecha roja. Pero lo que a mí me interesa no es presentar a los delincuentes como gangsters "de película", sinó simplemente poderlos reconocer tal como son en su vida normal, cotidiana, real. No es cierto que los gangster sólo hablen sobre cosas de gangsters, sinó que tienen todo tipo de preocupaciones habituales.
-Es indudable que se está haciendo una reputación de "enfant terrible", en buena parte por lo que se considera de la presencia de la violencia en sus películas, ¿qué opina al respecto?
-No estoy de acuerdo con eso porque creo que la violencia en mis películas sólo refleja aquello de lo que el propio espectador puede llegar a ser cómplice, en la medida en que la acepta y la asume. Por otra parte, la violencia es una cuestión muy actual y que como tal interesa mucho. Además hay muchos momentos, en las escenas que aparentan ser más terribles de mis películas, las más dramáticas, en que no deja de aparecer elementos que también las hacen divertidas, de forma que a la vez hay unos espectadores que están aterrados en sus sillas, otros riéndose a carcajadas y unos terceros que no saben muy bien dónde ponerse, lo cual no deja de ser una situación muy curiosa y también muy interesante para el director.

E.Riambau, M.Torreiro
C.Heredero, J.E.Monterde